¿Es fuente o es farola monumental? ¿ Sirve para iluminar la plaza en que se asientan la Giralda y el Palacio Arzobispal? ¿O para refrescar con sus chorros el cálido ambiente de las siestas de verano, cuando los señores canónigos acuden, rezongando y sudando, a sus rezos del coro catedralicio? 

Fuente y farola, a un mismo tiempo. Barroca, sí, barroca, para hacer contrapunto al estilo almohade de la Giralda, y al gótico de la catedral, y al herreriano del Archivo de Indias, que asoma tras la esquina. Barroca en mármoles suntuosos, con labrados mascarones, y rematada por faroles de hierro forjado. Obra monumental del escultor José Lafita que murió joven, poco después de hacerla. 

Su luz arranca por la noche reflejos dorados a ese milagro de ladrillo, que a su luz convierte en sonrosada carne femenina. Pero también para redimirse de esa paganía nocturna, la fuente canta alegres sevillanas en la mañanita del 15 de Agosto, peripuesta y señora, sale a procesionarse, a pasearse por su plaza, Nuestra Señora Doña Virgen de los Reyes, reina de los cielos y de Sevilla. 

(c) Jose Maria de Mena 1998

(c) David de Mena 2021