¿Conocen la historia de la Glorieta del Cid? Esta glorieta fue en tiempos pasados parte del Prado de San Sebastián, y en ella se emplazó en el siglo XVI el famoso «Quemadero de la Santa Inquisición»

La glorieta se llamó durante los siglos XII al XVI Marruecos, y desde el XVI en adelante Camion de San Diego o Almedilla de San Diego, hasta 1929 que se le puso Glorieta del Cid hasta hoy.
El famoso «Quemadero de la Santa Inquisición» figura en todos los planos antiguos incluyendo el de 1771.


Era una espaciosa «mesa» de ladrillo de cuatro varas de alta, y en cuyas cuatro esquinas, para darle mayor solemnidad, se pusieron cuatro columnas de piedra que se trajeron de Los Palacios, donde habían estado en el palacio de recreo de los Reyes en época de Pedro I y que ya estaba arruinado. Sobre estas cuatro columnas se colocaron estatuas de las virtudes que labró el artista Florentín. La «mesa» tenía

en su centro un hoyo o depresión donde se escurría la grasa derretida de Ios cuerpos de los suplicios. Ocupaba casi exactamente, según vemos en los planos, el sitio donde está ahora la estatua del Cid, y duró desde 1570 hasta 1810 en que se suprimió la Inquisición. También estuvo en esta Glorieta, en donde ahora está el Casino de la Exposición, el convento de San Diego, y aún antes el palacio del Obispo de Marruecos, quien, al no tener territorio en Africa, residía en Sevilla y aquí poseía su jurisdicción (ahora contamos esa historia).


En 1929 se construyó el Casino de la Exposición Iberoamericana, y se puso la magnífica estatua del Cid Campeador, obra de la ilustre escultora Ana Hungtinton, norteamericana millonaria, esposa del fundador de la Hispanic Society de Nueva York, mister Hungtinton, grandes amigos ambos de España. La señora Hungtinton no solo hizo la estatua sino que la regaló, pagando incluso el transporte y la obra de instalarla. Murió en Octubre de 1973 a los ochenta años de edad.

La Historia de la Diócesis de Marruecos: Al conquistar Sevilla San Fernando pensaba seguir el avance e invadir Marruecos por lo que llevaba ya nombrado un obispo. Frenada por su enfermedad y muerte la proyectada conquista, quedó en Sevilla el obispo de Marruecos, a quien se dió un terreno con palacio, iglesia y hospital en lo que hoy es el Casino de la Exposición y el Palacio de san Telmo, que se llamó «Diócesis de Marruecos» y era desde el punto de vista jurídico. El Papa siguió nombrando este prelado varios siglos, con no poca incomodidad de protocolo para los prelados hispalenses. La Santa Inquisición que necesitaba mitras para reforzar su poderío, consiguió que el obispo Don Sancho Ortiz, le vendiese en 1585 el derecho y título, con lo que se extinguió en Sevilla esta extraña jurisdicción; pasado poco tiempo la misma Inquisición vendió los terrenos a la Universidad de Mareantes para construir la escuela de Náutica de San Telmo, hoy palacio de San Telmo.