CALLES Y CASAS SEVILLANAS
Todavía en los años veinte y treinta se conservaba en Sevilla gran parte de la rotulación antigua, pues los cambios políticos no se habían reflejado en la vida ciudadana en forma de cambios del callejero. Incluso aunque algunas calles cambiaron sus nombres duraute el siglo XIX, el público no se había acostumbrado a nombrarlas con su nueva denominación.
Así, le seguían llamando Plaza de San Francisco a la que tenía el rótulo de Plaza de la Constitución, y calle de las Armas, a la que acababa de ser rotulada con Alfonso XII.
En el lenguaje popular se seguía llamando calle de la Coneja a la calle Atienza, y calle Las Palmas a la recién bautizada como calle Jesús del Gran Poder. Fracasaba el intento de denominar Plaza de San Fernando a la que el pueblo seguía nombrando como Plaza Nueva, y continuaba entendiéndose por calle Gallegos a la que el ayuntamiento había aprobado rotular como calle Sagasta.
La de Teodosoio, a pesar de su nombre de emperador romano, era aún Calderería de San Vicente, como la plaza de Villasís le seguían nombrando por Cocheras de Pineda.
La calle Descalzos era para todos, aún, Campanas; y la de Laraña, Compañía, en recuerdo de que la Universidad y la Iglesia de la Anunciación habían sido antiguamente de la Compañía de Jesús. La calle Liceneiado José Gestoso, aún sonaba como calle de la Venera, y Sor Angela de la Cruz era calle Alcázares porque el convento de las Hermanitas de la Cruz se hahía instalado en la antigua mansión señorial de la familia de los del apellido Alcázar; mientras que la calle que hoy desde 1940 está rotulada como Alcázares, conservaba aún el rótulo de Calle del Coliseo por haber estado situado en ella el Teatro del Coliseo Municipal. Por esta misma razón en la farmacia que allí existe se sigue llamando incluso hoy Farmacia del Coliseo, esquina a la Encarnación.
Alguna calle conservaba nombres risibles, que el ayuntamiento no había podido borrar de la memoria popular, como Callejón de Medio Culo, que es hoy la calle Sagunto al lado de la parroquia de San Gil, y la calle Rascaviejas (porque en el siglo siglo XVI se rascaban y acariciaban las viejas de unos talleres del Ejército), a la que hoy se llama calle Hinesta.
La calle Fernán Caballero, continuaba nombrándose como calle Jurado Juan de Burgos; como la calle Doña Guiomar aún mantenía el nombre de Piñones.
En Triana, seguían llamando la calle Larga a la calle Pureza, y Calle del Río a la calle Betis, y Esparterías a la calle San Jorge.
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Y extramuros de la Puerta de la Carne, se denominaba calle Industria a la Avenida Menémlez y Pelayo. En la salida de la calle San Fernando al Prado de San Sebastián, se levantaba la Pasarela, un armazón de hierro parecido a la Torre Eifel de París, que servía para cruzar la glorieta sin peligro, y para retratarse subidos a ella, todos los pueblerinos cuando venían a Sevilla en su viaje de bodas.
La Avenida desde la Catedral hasta el ayuntamiento se llamaba Calle Génova, y existían algunos lugares no rotulados pero con nombre propio, como la Punta del Diamante que era la esquina de la calle Alemanes a la Avenida. Las cuatro esquinas de San José, que era la cruz formada por la calle Sierpes, con las de Jovellanos y Gallegos y Los Cuatro Cantillos que era la esquina de la calle Cabeza del Rey don Pedro con la calle Candilejo. Como en la Alameda de Hércules, la esquina de la calle Barco se llamaba la Havanilla, y el extremo final entrando a Calatravas se llamaba La Pila del Pato, porque allí estaba situada la pila o siente pública que tiene en su centro una figura de un pato que echa agua por el pico, fuente que después de 1.950 ha sido instalada en la plaza de San Leandro.
Algunas calles no existían, como las de Joaquín Romero Murube, que comunica hoy la plaza del Triunfo con la plaza de la Alianza, y que fue abierta mediante el derribo de una casa que había junto a la Diputación. A este calle cuando se abrió en 1.965 se le puso el nombre de la calla Alcazaba pero en 1.969 al morir el poeta Joaquín Romero Murube, que era conservador del Alcázar y Comisario Regional de Bellas Artes, se le dio su nombre, por haber sido él quien promovió la construcción de esta bellísima calle. Tampoco estaba construida la callecita Manuel Alonso Viñedo, que va desde la de San Eloy a O’Donnell, abierta también a expensas del derribo de una casa que había en ese lugar.
En Triana, la calle Pagés del Corro era llamada por el vulgo con dos nombres, la Cava de los Gitanos desde San Jacinto a la actual Plaza de Cuba y la Cava de los Civiles desde San Jacinto hacia la de Procurador. No existía aún la Plaza de Cuba ni el barrio de los Remedios, sino que lo que hoy es Gonzalo Segovia, y acera norte de la Plaza de Cuba se denominaba Puerto Camaronero porque a esa banda amarraban los barquitos de pesca de camarones y pescado de río. Los terrenos desde la actual Plaza de Cuba hasta el final de la calle Asunción con todas sus transversales y paralelas, era campos en los que todavía en los años 1.930, se iba a cazar conejos, y en la época de veda iban las familias sevillanas de excursión a guisar una paella y echar el día en el campo con sus chiquillos.
© 1982 Jose María de Mena
© 2017 David de Mena
